Miles de empresas operan diariamente sin un sistema o programa de gestión de calidad. Si una empresa está contenta con su situación financiera, no le preocupa la prosperidad futura, la pérdida de participación de mercado y clientes, y espera que su producto, en su forma actual, sea tan viable dentro de 50 años como lo es hoy, un sistema de gestión de calidad es una carga innecesaria.
